La línea que nos desvía

Cuando deseo evitar un combate, puede ser que me defienda trazando simplemente una línea en el suelo; el enemigo no puede atacarme porque le desvío de la dirección que querría seguir”  Sun Tzu,

El arte de la guerra de Sun Tzu, sin duda es un manual lleno de estrategias bélicas que acaban transcendiendo mucho más lejos que a un simple campo de batalla. De hecho sus metáforas nos transportan visualmente tanto a momentos históricos como a cotidianos. Se podrían llenar páginas con las posibles interpretaciones que Sun Tzu quiso transmitir con este consejo a su aliado para vencer frente al enemigo. Soy de la opinión de que las palabras no solo dicen lo que quieren decir. Aunque Sun Tzu puede que no previera hasta donde viajaría su sabiduría encima de esta frase .

Cada vez que releo esta afirmación , varios titulares de los periódicos más reputados del mundo me vienen a la mente. A veces es conveniente y sano revisar qué pasa en el mundo para salir un poco de nuestro ombligo. Aunque no sabría elegir un momento concreto, o quizás no encuentre la portada adecuada que acompaña lo que quiero explicar… Me quedo con la sensación de que Sun Tzu venía a decir que no hay nada mejor que desviar la atención del enemigo para que este se olvide a dónde iba o qué quería alcanzar.  Quizás necesitemos despistar al contrario para contraatacar de una manera más letal. Incluso menos noble: Por la espalda, cuando no mira. Lo que esta claro es que como bien se dice popularmente: En el amor y en la guerra, todo vale. Pues en la política parece ser que también, donde puede existir una especie de relación tóxica entre amar una vocación que no es profesión aunque haga falta pisar cabezas. Mientras no sea la nuestra toda va bien. 

Recuerdo un caso no muy lejano en el cual uno de los periódicos extranjeros de mayor prestigio sacó en portada “la pobreza española” ilustrando con fotografías como personas rebuscaban en el fondo de los contenedores. Mientras en casa, Obama sufría una dosis de desprestigio por no cumplir su programa electoral. Esto parece un poco seguir el refrán de “Mal de muchos consuelo de tontos”. O que se crease un debate tremendo y con tintes dramáticos sobre la pertenencia de Gibraltar al reino británico mientras más de 6 millones de parados esperaban en las filas españolas del INEM. Igual podríamos seguir con el debate de la independencia de Cataluña. En qué buena hora parece haberse manchado Pujol las manos con la corrupción. Qué curioso, y que conveniente para el Gobierno que el escándalo explotase unas semanas antes de la Díada o de la petición del referéndum. Y no hablo de posiciones políticas, solo de la ironía que tiene el destino o la casualidad para ponernos la situación en bandeja de plata. ¿Casualidad o causalidad? Podríamos apilar millones los ejemplos en los cuales los medios de comunicación, aconsejados o no por una llamadita de teléfono con el prefijo de Moncloa, desvían cotidianamente nuestra atención.

No puedo evitar pensar que muchas veces somos o queremos ser como el burro que preocupado por el largo camino lleno de piedras que le queda por delante, prefiere distraerse con la zanahoria que ponen ante sus ojos. Volcando así todas las energías y  fuerzas en conseguir lo inalcanzable. Porque al fin al cabo la realidad: El camino empedrado y cuesta arriba está ahí. Sin embargo, la zanahoria: Esa ilusión o alegría transitoria se desvanecerá en cuanto queramos tocarla, dejando un sabor agridulce de una felicidad que pareció pero no fue.

Personalmente la distracción nacional favorita es redonda y se tinta de diferentes colores: El fútbol. Durante 90 minutos parece que nos importe un bledo si somos el país como más paro, si el déficit hace tiempo que toco fondo pero sigue bajando, si nos echan mañana o pasado de casa… que la cañita y los colores no perdonan. Está claro que los sentimientos no entiende de razones, pero qué buenas razones tendríamos para sentir aquello que nos quita el sueño. Y tengo aún la esperanza de que no sea a cuantos puntos está el Real Madrid del F.C Barcelona.

La linea que trazan frente a nosotros a veces resulta tan fina que llega a ser absurda. Los héroes que admiramos, los líderes en los que creemos cobran millonadas vergonzosas de euros, mientras las personas que vamos a verlos tenemos que quitarnos ciertos “caprichos” para pasar una hora y media que viviremos con absoluta felicidad. Nos podemos pegar años de estudios, de carreras universitarias, de especialización, de trabajo duro… y ellos corren detrás de una pelota. ¡Ojo que también sudan! No quiero hacer una crítica al fútbol, solo pretendo destacar las características que tiene nuestra linea más común, aquella que tiene el mayor poder de influencia para conseguir desviar nuestra de trayectoria.

¿Que algunos miembros de la familia real han blanqueado dinero?¿Que una alta ejecutiva de uno de los mayores bancos nacionales como es La Caixa declarará que no miraba sus cuentas bancarias?¿Qué el nuevo deporte de moda es cazar elefantes mientras hacemos un safari en África? ¿Qué el tesorero del partido que gobierna tuvo que comprarse varias casas porque ya no le cabían más billetes debajo del colchón? ¿Qué el presidente del gobierno no haya cumplido ningún punto de su programa electoral? ¡Qué más da, ni que nos lo hubiéramos leído!. Está claro que los programas electorales amenos de leer no son. Pero precisamente porque el enemigo trace una linea frente a nosotros y nos sintamos perdidos, confusos, incluso desanimados con el nuevo rumbo de la situación… Seamos impredecibles y caminemos con paso firme hacia el objetivo.

Además no olvidemos que cuando alguien traza una linea en el suelo delante del contrincante, en algún momento por pequeño sea tiene que bajar la mirada para ver lo que está dibujando. Y aunque el margen sea corto, él también queda despistado.

Lo que más me llama la atención, es que la primera interpretación que he asociado con la afirmación de Sun Tzu ha sido la manipulación política hacia la sociedad. Manipulación entendida desde la comunicación usando para ello cualquier herramienta válida: Periódicos, eventos deportivos, rumores, labores sin causa… Podríamos decir que es un poco como El Show de Truman.

Pero lo que más pena me da es pensar que estoy en un combate luchando contra mí misma. Porque los que están al otro lado nerviosos, desesperados, con miedo cada vez que se levanta el sol son personas que me importan. Y que yo debería importarles a ellos. Ambos bandos estamos angustiados y temblando de pavor porque no sabemos qué hará el otro cuando nos lo crucemos en el fragor de la batalla. Ambos bandos igual de ilusos, porque no nos damos cuenta que guerreamos por lo mismo, que formamos parte de un mismo ejercito. Está claro que cuanto más densa es la niebla que nos envuelve mayor dificultad tenemos para encontrar al igual, y podemos confundirlo con un contrario. Es incluso gracioso que en una labor como es la política haya perdedores y ganadores cuando se supone que todos buscamos lo mismo.

No me gustaría pensar que mis políticos o las grandes instituciones públicas o privadas de mi país me ven como un enemigo. Pero si lo soy, si lo somos, por algo será. ¿Tiramos las armas o salimos a combatir mañana? Creo que aquí empieza el juego del “Tú primero…”

 
Imagen: Obra de Joan Brossa, artista español con uno de sus poemas visuales más conocidos ‘País’ de 1988
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En defensa de la publicidad

Una de las reflexiones que más a menudo inundan mi cabeza de dudas es si ¿La publicidad influyen en aquello que aceptamos como bello, o es ella que recoge en sus mensajes lo que la sociedad ya da por válido como bello?

Carols Fanjul Peyró

Carols Fanjul Peyró

Hace poco descubrí una teoría sobre la comunicación de masas que también habla de la actualidad de nuestra sociedad. Llegué a ella gracias a la tesis de Carlos Funjul Peyró La Apariencia y características físicas de los modelos publicitarios: códigos no verbales de la realidad en el discurso publicitario, como factor de influencia social mediática en la vigorexia masculina  – que para mí, personalmente- retrata bastante fielmente nuestra cultura presente. Aunque hay ciertos aspectos que no puedo compartir del todo con esta teoría de la Alternativa Crítica ya que considera a la comunicación de masas -Y todos los significados y mensajes que se vuelcan en la misma- como una realidad no perteneciente a una cultura, sino que forma parte de una “pseudocultura”.Esta corriente de pensamiento tiene su origen en los años 30 por un grupo de alemanes que emigraron a Estados Unidos ,cuna de la comunicación.

Si tratamos el tema de si la publicidad es parte de la cultura o no, yo solo podría contestar un sí enorme.

Es algo que producen unas personaslos publicistas– que están insertos en la sociedad. Antes que ser publicistas son personas, así que no se puede separar su naturaleza social del asunto. Pero no solo eso, además son personas que observan a otras personas para averiguar cómo se comportan; qué les gusta; si les gustará determinado mensaje o mejor otro, etc. Así que su base profesional parte de la sociedad. Se nutre de ella, la necesita. Entonces ¿No es cultura aquello que parte de la misma y que su razón de ser se basa en ella?

Sin olvidar, que si cogemos cualquier periódico de hace 50 años y nos ponemos a leer sus noticias, podremos conocer qué pasaba en un momento determinado o cuáles fueron los sucesos que marcaron una determinada época. ¿Y cómo era la sociedad?

Publicidad de Malboro hace 50 años

Publicidad de Malboro hace 50 años: Madres fumadoras

Personalmente, creo que no hay nada más ejemplificador e ilustrativo como mirar la publicidad del momento para responder a cómo eran esas personas que vivían en la sociedad. Porque la publicidad no habla de otra cosa más que de nosotros. A veces nos gustará más lo que vemos y otras no. Pero mi pregunta ¿Quién carga con la responsabilidad? Si yo veo algo reflejado en el espejo que no me gusta, lo voy a tratar de cambiar. Pues – yo entiendo- la publicidad como el espejo de la sociedad– De toda la diversidad de la sociedad: su humor, su drama, sus familias, sus cambios. O acaso no hemos visto anuncios sobre la crisis – Los bancos o Coca-Cola- o sobre la mala reputación de la sociedad española en el extranjero – Campofrío.

Porque la publicidad llorar y ríe al compás que nosotros le marquemos.

Una vez aclarado esto, la teoría de la Alternativa Crítica entiende que la sociedad ya no tiene aspiraciones culturales y que simplemente se preocupa de lo superficial y de de aquello que proviene de “nuestro sistema de producción y a los intereses comerciales dominantes.” Aspectos que promulga y redunda continuamente la publicidad. (Fanjul, 2006; Rosenberg y White, 1957;  Wolf, 1994 )

Comparto que la publicidad se sustenta del sistema capitalista, ya que sin él entre otros no existiría el afán por diferenciarnos de la competencia o por comunicar nuestra personalidad de marca. Sí, todas las empresas quieren vender y quieren ganar dinero. Pero no son tan diferentes de los seres humanos – ya que también están dirigidas por ellos. Todos queremos tener un confort económico, pues las empresas también. Y para ello muchas veces utilizan la publicidad, entre otras herramientas. Pero no podría quedarme tranquila sin matizar que para mí la publicidad va más allá – Debe ser por futura deformación profesional. La publicidad no solo quiere que vayas a la tienda y te compres X producto. Quiere gustarte, emocionarte, que la quieras, que te rías… quiere producirte un sentimiento,-Más profundo que el hecho de sacar la cartera y pagar. Si analizamos bien la publicidad encontremos muchos rasgos personales en ella, porque ese es uno de sus objetivos, que te veas identificado. Y como todos somos tan diversos y complejos utiliza los estereotipos. Es complicado plasmar la realidad en menos de 30 segundos – Eso sí ha conseguido llamar tu atención. Pero si utiliza eso arquetipos es porque socialmente los hombres necesitamos unirnos a otros para estar completos. En nuestra carencia – de seres incompletos- reside nuestra mayor característica: seres sociales.

Carlos Funjul (2006) entiende que la publicidad sirve como transmisora de la cultura del momento: “Los mitos y arquetipos, creados por la publicidad o tomados de la tradición y adaptados a los tiempos actuales, permiten la fácil transmisión de ideas, valores, cultura, actitudes y personalidades que favorecen a la eficacia comunicativa del mensaje (tanto el denotado como el connotado).” (p.14)

Vemos que los conceptos que tratan de comunicar los mensajes publicitarios pueden ser fácilmente asimilables porque nos son familiares. Los reconocemos y podemos memorizarlo mejor. Y como más aprendemos son de los aspectos connotativos del lenguaje que inundan todo concepto publicitario.

“El mayor peso de la función socializadora de la publicidad, viene dado a través de los aspectos connotados del mensaje, es decir, en el nivel no verbal de la comunicación.” (Fanjul, 2006, p.16)

  ¿Y cómo algo que transmite la cultura no va a ser cultura, si la lleva en sí? Transmite un conocimiento que es fácil de encontrar en los libros de texto: el saber social.

El motivo de ester artículo es para defender a la profesión que me quiero dedicar el resto de mi vida. Estos años de carrera universitaria me han hecho ver la crudeza de la publicidad – y lo que me queda por descubrir- pero cada defecto me hacía apreciarla más ¿Por qué? Porque está en nuestras manos. Es flexible, se adapta y siempre busca lo nuevo, es eternamente joven. No sobrevive si no piensa en los demás, entonces es social y ayuda a sociabilizar de una forma visual – porque te puedes ver en ella. Es el amigo que siempre quiere caer bien. Así que para mí algo está claro, si no nos gusta lo que vemos, cambiemos lo que podamos y eso empieza en nosotros. No podría defender algo en lo que no creo.

 
Referencias:

Fanjul, C (2006). La Apariencia y características físicas de los modelos publicitarios: códigos no verbales de la realidad en el discurso publicitario, como factor de influencia social mediática en la vigorexia masculina. Tesis del departamento de Filosofía, Sociología, Comunicación Audiovisual y Publicidad. Universidad Jaume I, Castellón, España.

 

Fealdad marginada

Hoy quiero hacer una breve reflexión. ¿Por qué es una reflexión? porque no busco una única respuesta, seguramente no la haya. Y lo más probable que que sea mejor así. Que haya tantas respuestas y pensameintos como personas que existen en este mundo.

Bien, podemos estar casi todos más o menos de acuerdo en que los seres humanos, tendemos o buscamos la belleza. Ya bien sea de una forma primitiva, impulsiva dejando hablar a nuestro inconsciente- como hacían los surrealistas- o de una forma meditada, intencionada guiados por nuestra consciencia.  Pero ¿Qué pasa con la fealdad?

Amar lo bello, buscarlo deseperadamente en cada manifestación social, querer expresarlo, tratar de encontrarlo en cada uno de nuestro actos… hace que por oposición ¿Odiemos lo feo?

Las personas ¿Castigamos la fealdad? 

No solo es que busquemos en nostros mismo la belleza, es que también al parecer la imponemos. Nos molesta la falta de belleza en los demás. Y también nos condiciona en nuestra relaciones con aquellas personas que no consideramos bellas. De hecho al parecer la fealdad muchas veces nos inspira a sacar la parte más animal de nuestro ser. Olvidando la consideración que tenemos sobre el otro. ¿Por qué puedo pensar esto? Hace unos mese llegó a mis manos un video que me hizo plantearme hasta que punto estamos respetando al otro como ser humano. Quién nos creemos para juzgar de una forma cruel y despiadada algo tan efímero como la apariencia física. Cómo podemos llegar a pensar qué nuestras reacciones no herirán a esa persona, o peor., quizás seamos conscientes y no nos importe. Entonces, poniéndonos en este extremo tan inhumano de no considerar al otro digno de su tranquilidad emocional. Si realmente lo que pretendemos es molestar, despedazar y destrozar al otro ¿ Quién posee mayor fealdad?. Por que si algo puedo tener claro, es que es mucho más molesta y repelente una fealdad interior humana que una fealdad, relativa según quien la mire, por fuera. Porque hay ciertos comportamientos que transciende la tolerancia por el otro, y eso es un ideal prácticamente universal.

Para el escrito Eco muchas veces hemos otorgado – erroneámente- una fealdad hacia ciertas representaciones mitológicas. Pero no solo nos quedamos en su apariencias exterios, sino que a lo que consideramos feo por fuera le estamos dando por hecho una fealdad interior. Quizás hayamos tomado por válidos ciertos cánones de belleza mal interpretados desde el principio.

“Esta perspectiva originaria no puede comprenderse completamente si se contempla la belleza con ojos modernos, como ha sucedido a menudo en las distintas épocas que han tomado por aunténtica y original una representación <<clásica>> de la belleza que en realidad era fictica o producto de la proyección al pasado de un visión del mundo moderno” (Eco, 2008, p.39)

Quizás es nuestra forma de juzgar als cosas y nuestra conducta moral la que otroga tanta importancia a la belleza estética. Y esto es lo que impide ver más allá de lo que contemplamos.

http://www.youtube.com/watch?v=ak8EjMszkVg

En este video habla  Lizzie Velasquez, conocida como:  “La mujer más fea del mundo” contando su experiencia. Ella misma fue “castigada” psicológicamente por ser considerada fea. Aunque en este caso, estamos hablando de un caso especial ya que es una “fealdad” causada por una enfermedad. Pero Lizzie fue tratada y juzgada diferente desde el principio por su apariencia.

Es curioso comprobar que los ideales de belleza y fealdad muchas veces se hacen presentes en sociedad. Es decir como resultado de la comparación con otras personas de la realidad. Lizzie dice que cuando era niña no sabía que era “diferente” ¿Por qué? porque sus padres no la trataron de una forma despectiva que le pudiera hacer pensar esto. De todas formas, gracias a la experiencia de Velasquez podemos comprobar como no cumplir los cánones de belleza aprendidos y que se supone que deberíamos seguir, nos apartan. La belleza nos hace sobrevivir en sociedad, en la sociedad del grupo. Solo existen dos bandos llenos de matices que cambian según el grupo, pero dos mundos al fin y al cabo: Belleza y Fealdad. Aceptación o Marginación.

Hace unos años alguien colgó en Youtube un video en el cual Lizzie Velasquez solo aparecía seis segundos. Pero tuvo más de cuatro millones de reproducciones en poco tiempo. Se viralizó recorriendo el mundo bajo el titulo “La mujer más fea del mundo”. Pero eso no fue lo peor, lo devastador fue la reacción social ante la valoración de su fealdad. La gente la animaba a suicidarse, a acabar con su vida porque eso haría un favor a la humanidad. ¿Qué creemos y entendemos por el Otro?…¿así tratamos a las personas?¿Esa es la consideración humana sobre la concepción del otro? Y sí es así como definimos al Otro como persona. ¿Qué soy yo? y ¿Qué es ser una persona?. Sí entendemos como normal estos comportamientos quizás lo alarmante resida en esas dos últimas preguntas.

Así que según la experiencia de Lizzie Velasquez, sí castigamos la fealdad. Y no solo la fealdad, sino a la persona que creemos que la manifiesta. Y muchas veces no pensamos que ese castigo deja una herida permanente que no se borrará aunque las marcas de la apariencia desaparezcan. Esa persona se sentirá siempre fea. Y no hablo de una fealdad externa, sino que apartando la fealdad manifestamos con nuestras acciones que esa persona también es fea por dentro. Ya que no socializamos con ella. Como si fuera una mala persona, o alguien que no fuera digno de nuestra compañía. Y evidentemente eso no tiene nada que ver con la fealdad externa. Lizzie te preguntaba casi de forma incesante “What did I do?” buscaba en sí misma una respuesta que justificará las reacciones de los demás, es decir buscaba culparse de algo, porque las personas la trataba como responsable,como culpable.

Equivocamos el término belleza con estética. La belleza es algo que se siente – A mi entender-  Se trata  de una imagen que percibimos y que nos inspira y evoca ciertas sensaciones positivas. No se trata simplemente de un gusto visual.

“Pero no solo los aspectos perceptibles por los sentidos los que expresan la belleza del objeto: en el caso del cuerpo humano también desempñan un papel importante las cualidades del alma y del carácter, que son percibidas con los ojos de la mente más que con los del cuerpo.” (Eco, 2008, p.41)

Pero muchas veces encontramos la belleza de las personas escondida. La vida de Lizzie, por lo que explica, no fue fácil. las personas necesitamos otras personas, somos animales sociales. ¿Cómo os sentirías vosotros si fuerais rezados una y otra vez por una apariencia?  Pero ella utilizo todo las negativas y lo que la empequeñecía y le hacia sentirse ajena para reflexionar. Creó una fortaleza de todo ello, y seguramente cada día tenga reconstruirla al exponerse a la sociedad.

Pero mi reflexión se centra en todas aquellas personas que hieren injustamente, que jugaron erróneamente con los ideales de Belleza y Fealdad para desarmar a alguien, para convertir a esas personas en monstruos. ¿Qué te define a ti?. Así no puede existir belleza, por lo menos no en las personas.

CUIDADO CÓMO MIRAN PORQUE PUEDEN ACABAR VIENDO

 

 

 

Referencias:

Eco, Humberto (2008). Historia de la belleza. L´ Hospitalet de Llobregat (España) : Lumen.

LA SUBJETIVIDAD DE LA BELLEZA

 

Proporción aurea en  Caracola abierta

Proporción aurea: Caracola

¿Dónde está la belleza? Esta pregunta podría contestarse de una misma manera en diferentes épocas de la historia, y la respuesta hubiera sido clara y firme: “En el objeto“. Radicalmente fueron los neoclásicistas con su obsesión por volver al pasado los que se anclaban fervientemente en entender la belleza como algo concebido en las formas físicas del objeto. Casi como una verdad, había cosas bellas y cosas feas, porque se regían por reglas inalterables que provenían de su amada época clásica. “La unidad en la variedad“; “La armonía“; “Las proporciones” Eran pautas que conformaban las reglas de belleza. (Eco, 2008, p.275) [Como máximo exponente de este pensamiento encontramos la proporción aurea. ]

En el mundo griego dominado por la razón, consideraban bellas aquellas cosas que guardaban la proporción entre sus partes. Incluso la luz y el color debían mantener este principio para considerarse bellos. El pensamiento griego identificaba la belleza y forma como conceptos iguales. Para la escuela de Pitágoras : La cosmología, las matemáticas, las ciencias naturales y la estética se fundamentan en el mismo principio numérico. 

Eco, en su obra de La historia de la belleza hablaba de la << línea de belleza >> del artista británico Hogarth, quien situaba también la belleza en las formas del objeto.

Por lo tanto un panal de las abejas o la concha de una caracola cumplirían con el ideal de belleza de la proporción y de la armonía de las formas debido a sus simetría natural. Pero sin embargo, una persona que su rostro causara una confusión en las formas de su fisionomía, por ejemplo con ojos muy pequeños y una nariz grande sería considerada fuera de la belleza, fea. La creatividad estaba atada y condicionada a unas pautas casi matemáticas. Hoy en día las ciencias siguen basando su percepción de belleza en la rigurosa proporción.

Pero a partir de XVIII, la mente de los más vanguardistas comienza a aburrirse de la belleza matemática  y huyen de lo establecido saboreando la libertad. Empiezan a aparecer otros conceptos cada vez más extendidos asociados con la idea de belleza: << genio >> ; << gusto >> ; << imaginación>> y <<sentimiento>> El nuevo concepto de belleza crecía en un mundo abstracto y abierto, permitiendo a la persona reflexionar y dejarse sorprender por esta idea. La belleza ya no era una norma, sino una sensación que involucraba al observador que era participe en la creación de la belleza: la subjetividad.

 

En esa época se consideraba al artista un genio por saber usar su imaginación para crear cosas bellas. Pero lo que queremos recalcar es el <<gusto>>. Esa capacidad para saber reconocer y apreciar la belleza. Saber encontrarla en medio de la cotidianidad. Aunque no existían una reglas para determinar la belleza, la única premisa que se necesitaba era: sentir. Que estar frente lo bello despertara en el receptor ciertas sensaciones positivas. 

Y aquí es donde coincide completamente nuestra concepción de la belleza hoy en día.  Se trata de algo personal que inspira. Este concepto de belleza pone en relive a la persona. Quien tiene la capacidad para crear en algo en alguien la belleza cuando está juzgando la realidad.

Es decir, una persona que contempla un paisaje montañoso puede sentir la magnitud la naturaleza o la grandeza del momento y encontrar belleza en esa instantánea. Pero eso no quiere decir que otras persona deba compartir su opinión. De hecho, consideramos que es tremendamente complejo que dos personas diferentes sientan las mismas emociones y reacciones ante un mismo momento. Somos seres que nos nutrimos constantemente de lo que percibimos a través de los cinco sentidos y llevamos a nuestras espaldas millones de experiencias que construyen una a una la persona que somos. Por lo tanto es muy difícil que dos personas encuentren la belleza focalizada en el mismo punto. Y aunque se diera la situación, seguramente sus motivos para denominar aquello que contemplan como bello sean diferentes. 

Aunque el subjetivismo es algo que viene de la Antigua Grecia, fundamento y base de muchas otras corrientes filosóficas, queremos poner nombre a la defensa de la belleza como una experimentación personal del individuo: Hume. El filósofo escocés hablaba del conocimiento empírico a través de la experiencia sensible. Con respecto a la belleza Hume trata de conciliar la subjetividad del gusto con la objetividad de las características del objeto.(Eco, 2008, p.277)

Es decir, una rosa roja puede ser apreciada como extremadamente bella de una forma personal.Porque me inspira ciertas sensaciones positivas, porque mi color favorito es el rojo, porque lo vinculo con un momento especial en mi vida, etc. Puede existir infinidad de motivos que me hacen valorar la rosa roja como bella. Pero quizás a otra persona no. No existen reglas estéticas escritas que guíen mi pensamiento y me conclusión final: La rosa roja es bella. Evidentemente mi cultura, sociedad, familia… mi entorno me influye, pero es que todo ello me afecta y define como persona. Aquí se pone de manifiesto la subjetividad de la valoración de belleza . 

Pero Hume reconocería las características intrínsecas del flor: la longitud de sus pétalos, los pigmentos que forman ese color intenso y rojo, etc. Ya que considera que eso nos hace apreciar la rosa roja como bella porque en sí misma está la belleza. Aunque este último razonamiento no lo compartimos completamente. Ya que consideramos que evidentemente en la naturaleza hay seres muy bellos: paisajes, flores, animales, etc. Pero es la persona como individuo libre quien ejerciendo de su razón y inconsciente (cultura, aprendizaje, experiencias, etc.) tiene la voluntad de decidir en última instancia si valora algo o a alguien como bello o no. En el caso estar frente al busto de Nefertiti ( que su nombre significa “La bella ha llegado”) una reina egipcia que representa una belleza legendaria en la historia de la humanidad, puedes apreciarla por su significado, su papel en la historia o otros motivos. Pero puede ser que personalmente, para ti no encarne la belleza. O porque no te inspire un sentimiento bello, o porque no admires su rasgos, etc. Sin embargo, se supone que sus rasgos fisiológicos son exquisitos. Por lo tanto las características objetivas marcadas por la historia estarían presentes, pero tú como personas determinaras si valoras esa imagen como bella. No necesariamente la ausencia de belleza es fealdad, consideramos que existe un punto intermedio que es la indiferencia. Ya que la belleza evoca sensaciones positivas en la persona, y la fealdad emociones negativas. Pero la ausencia del sentir es la indiferencia. 

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Se puede sentir atraído, desear, poseer el objeto o la persona. Pero esas reacciones difieren de la belleza. Aunque pueden coincidir a la vez que percibimos la belleza pero no son belleza. Por ejemplo, pueden sentirte atraído por una persona que no consideres bella, puedes desearla también. Sin embargo la belleza no es posesión. Puedes apreciar algo como bello sin querer tenerlo o conquistarlo. Te puede parecer bella una escultura sin necesidad de querer tenerla en tu casa. Pero no todo lo que deseas te tiene porque parecer bonito. 

La experimentación de la belleza depende de la persona. Es una sensación que aflora internamente y que resulta tremendamente difícil de explicar con palabras. Cuando tratamos de verbalizar o representar la belleza un parte de su magia abstracta e íntima para nosotros se evapora. Es algo que es escapa entre los dedos, y que solo tienes la certeza de que la has encontrado cuando te sitúas frente a ella. Se busca, pero solo se hace presente cuando ella quiere. Es inesperada y sorprende. La belleza ensancha el alma y hace volar a aquel que la mira. Arolla con un grito ensordecido enmudeciendo a la persona. 

Puedes contestar ¿Qué es para ti belleza? 

Cuidado cómo miran porque pueden acabar viendo.

Referencias:

Eco, Humberto (2008). Historia de la belleza. L´ Hospitalet de Llobregat (España) : Lumen.

Sistema estético

Otra reflexión que se dibuja cada vez más en mi mente es: ¿Qué es la estética?

Si buscamos la definición de estética en el diccionario de la Real Academia de la Lengua, encontramos esto:

estético, ca.

(Del gr. αἰσθητικός, sensible).

1. adj. Perteneciente o relativo a la estética.

2. adj. Perteneciente o relativo a la percepción o apreciación de la belleza. Placer estético

3. adj. Artístico, de aspecto bello y elegante.

4. f. Ciencia que trata de la belleza y de la teoría fundamental y filosófica del arte.

Lo que más nos llama la atención es su estrecha vinculación con la belleza, incluso podríamos hablar de que el origen de la estética está en la vida de la belleza. Es decir parece que la estética es la evidencia, el indicador físico de que un objeto es bello ante nuestros ojos. Como si la valoración interna que hacemos de algo o de alguien es “bello” y su apariencia visual es “estética”.

Por lo tanto hablaríamos de dos términos diferentes pero que uno da vida al otro. Ya que la estética nace de la belleza. Entonces el Ser o el objeto es bello (no porque posea belleza sino porque nosotros le otorgamos esa cualidad al mirarla) y tienen apariencia estética. Tienen una serie de rasgos físicos que me hacen apreciar esa belleza. Un belleza inducida debido a la serie de cualidades consideradas estéticas.

Como la belleza, la estética está en la percepción pero también en el pensamiento y en la razón. Ya que hablamos de una “ciencia que  trata de la belleza y de la teoría fundamental y filosófica del arte”. (DRAE, 2001)

Por lo tanto hablamos de objetividad, de pautas, de reglas, de verdades y evidencias. Así que, ¿La estética sería la ciencia que nos permitiría valorar algo como bello? Es el factor que apunta con el dedo a la belleza. ¿Sin estética no hay belleza? Porque ya podemos contestar que sin belleza, no puede haber estética, si seguimos el razonamiento de que la estética es relativa a lo bello. Aunque aquí podríamos discrepar.

Pero sabemos que aunque el ideal de belleza es eterno en el sentido de anhelarlo y de buscarlo dentro de nuestro ser y fuera en el mundo que nos rodea,  ¿La estética dura en el tiempo? Las valoraciones y opiniones de que “esto es bello y esto así no” van mutando en el tiempo hasta volver a alcanzar su equilibrio. Una dorada del cantábrico buscará y hallará la belleza en las escamas brillantes y pegagosas y si pudiera entenderse con los seres humanos, a estos los consideraría monstruosos y horrendos. ¿Por qué? porque son diferentes. Incluso esto pasa entre seres humanos de distintas etnias y de distintas culturas.

Voy hablar de una experiencia personal. Mi madre enseñaba español a inmigrantes, y tenía en clase personas de todos los rincones del mundo. Podría encontrar a hombres de Kenia; mujeres de Bombay y de Argelia; hermanos de Beijing y mujeres del Sur de China. Además de los posibles debates religiosos, culturales y políticos que vamos a dejar a parte, entre ellos se encontraban horrendos. Mi madre me contaba que las personas procedentes del norte de china eran totalmente distintas a las del sur; su complexión, su ojos rasgados, el tono de su piel, incluso el dialecto era diferente y les resultaba casi imposible entenderse. Ni las personas de una misma religión se sentían cercanas. Una vez les preguntó que cómo nos veían a nosotros, los españoles ( mi madre se refería a temas culturales) y casi todos a la vez contestaron “Feos”.

Pero lo más curioso eran sus motivos y qué atributos consideraban “Feos” porque cada persona veía la fealdad en aspectos distintos. los hombres de África hablaban de nuestras narices enormes, en Argelia nos encontraban más parecidos pero demasiado blancuznos, a Bombay le desagradaba nuestras formas de vestir y en China nos veían monstruos de pies enorme y de ojos gigantes y abiertos.

¿Qué podemos sacar de esto? Pues algo casi evidente, que muchas veces consideramos feo a algo o alguien cuando no encontramos en él ningún aspecto nuestro. Cuando no nos reconocemos en el otro lo consideramos feo porque es ajeno y diferente. Y esto se puede extender a que alguien te caiga bien, mal, le tengas manía o lo adores. No es que todos seamos iguales, pero sí que nos gusta ver en el otro reflejos nuestros porque nos hace sentir a gusto, en casa. Sentimos que podrá entendernos y proyectamos en él nuestras raíces, cultura, experiencia…

Hay algo en las cosas y en nosotros que según nuestras vivencias nos permite identificar lo bello o lo feo.

En nuestra cultura española, evidentemente según las épocas cambia, pero existen unas pautas casi matemáticas que nos permiten juzgar algo como bello y por eso entre nosotros podemos coincidir en gustos y en valorar la belleza de la misma forma. Aunque nuestro motivos, vivencias nos hagan dar más importancia a ciertos rasgos que a otros.

Por ejemplo, mi abuela siempre ha considerado bella a las mujeres de pelo oscuro con ondas esponjosas y densas en el pelo, de ojos almendrados y marrones, y cuanto más grandes mejor. Está descripción podría coincidir con la gran mayoría de actrices de la copla española en los 40. Yo también podría hallar en esta foto la belleza, pero quizás yo me fije más en su boca perfectamente perfilada y en la fuerza de su mirada.

Sara Montiel en los años 40

Sara Montiel en los años 40

¿Qué diferencias hay entre mi valoración y la de mi abuela? El tiempo, un momento, un historia, una época  y una vida entera diferente. Podría haber coincidido o no. Pero hay algo en mis vivencias y experiencias que me permiten desarrollar y aceptar cómo válidos unas rasgos identificatorios de belleza. Y digo desarrollar porque considero que la estética es reflejo del momento y es artificial porque la construye el hombre.

La idea de belleza es natural, está en nuestra esencia desearla. Pero la estética la construimos y reconstruimos nosotros como comunidad compartiendo un pasado, presente y futuro: la historia, la cultura, las tendencias. Hacen que gran parte de nuestros “sistema estético” (hablo de sistema porque se puede considerar algo objetivo) nos permita valorar la belleza de forma igual o similar. aunque  varie de persona a persona por lo que ya hemos dicho de las vivencias, sí que podremos compartir ciertos aspectos de ese sistema matemático de la estética.

¿Puede haber una estética de la fealdad? En mi opinión sí. Ya que si la estética tiene la función de indicar de una forma física y sensorial a la belleza, guiándose por una normas, condiciones y tendencias del marco socio-histórico en el que nos encontremo. También puede haber unas normas objetivas que indique que en algo o en alguien no hay belleza, por lo tanto la contra-belleza, es la fealdad. Esos atributos se hacen presenten en historias de terror, peliculas gore, etc. Y también forma parte de nuestra cultura. Sí, la fealdad es parte de nosotros, de nuestra esencia y pensamiento.  La belleza y la fealdad van de la mano y nosotros estamos tan atados a la una como a la otra.

Cuidado cómo miran, porque pueden acabar viendo.

Referencias:

Real Academia Española. (2001). Diccionario de la lengua españolan [Dictionary of the Spanish Language] (22nd ed.). Madrid, Spain: Author.

Belleza ¿universal o individual?

La reflexión constante sobre la belleza nos ha obligado a definirla. Podemos concoer lo que los griegos como Platón, Sócrates u otros entendía como belleza. Incluso podemos observar el arte, testigo silencioso del tiempo, y tratar de entender qué es belleza. Pero si nos fijamos vemos, que aunque muchas definiciones puedan coincidir en ciertos aspectos o atributos de belleza, ninguna es totalmente igual a la anterior.

Esto no llevó a decir: “Está bien, puedo saber qué es la belleza en el S.XV, pero ¿Qué entiendo yo por belleza?” Si todos tuvieron diferentes definiciones para denominar algo común en los seres humanos. Entonces, ¿No puede existir una definición de belleza universal? Y es más ¿Queremos que haya un concepto universal para todos?

Ciertamente es un concepto personal, ya que somos nosotros quien sentimos o podemos reconocer algo o alguien como bello. Según la teoría a la cual nos ciñamos, nacidas a lo largo de los tiempos, podemos concluir que existen dos formas de entender la belleza: La que se posee y la que se otroga. Y esto sigue o a los objetivisitas o la subjetivistas. No es algo de nuestro tiempo, los griegos ya se posicionaban en un lado u otro del concepto ante un mismo ideal.

En nuestro estudio nos hemos visto obligadas a elegir. Ya que sabemos que la línea definitoria debe caer en alguna parte. Es esencial definir todo aquello que nos lleve a una reflexión porque sino no podríamos llegar nunca a una conclusión, o por lo menos que las delimitaciones de los conceptos no lleven a tener ciertas ideas claras.

Por lo tanto, en este trabajo entendemos que la belleza es una apariencia que no le pertece al objeto o a la persona. Es decir una persona no tiene ni belleza ni fealdad, es como es: sus rasgos, el color de sus cabellos… son tal y como los observaría una máquina, es decir sin valoración. Simplemente son así. Pero es el otro como ser y persona quien otroga a esa persona la cualidad de belleza o fealdad. Entonces la belleza es una invención humana, que está en nuestra ensencia buscarla y encontrarla. Evoluciona a la par que el ser humano y por lo tanto puede cambiar según las circunstancias, lugar o tiempo.Se encuentra en nuestro inconsciente que maneja nuestras reacciones más impulsivas e intuitivas. Ya que en pocos segundos podemos saber si una persona u objeto nos parece bello o feo, y no se trata de un análisis racional del sujeto ya que para eso nuestra conciencia necesita más información, observación e investigación. Según como la neurociencia ha demostrado en los últimos años, nuestro incosnciente ya ha tomado partido mucho antes de que mi conciencia parezca haberlo decido consciente y voluntariamente. Punset explica que nuestra decisión voluntaria de casarnos, elegir una profesión, que un piso nuevo nos guste o no… nace en nuestra incociencia. (Smart Planet, 2012)

Muta mucho más rápido que las creencias, los principios o lo valores personales ya que se encuentra en un nivel más superficial de inconsciente.

Hablamos de una valoración personal, que según el individuo puede considerar a varias personas, ideas, objetos, etc… bellos a la vez. Pero ¿Qué tienen en común todo aquello para que sean considerados igualmente bellos? Y por igualmente, entendemos que  atienden al mismo ideal de belleza. ¿Nuestro concepto personal de belleza es un patrón que podemos encontrar en varias cosas o personas? Ya que de ser así podría establecerse ciertos atributos objetivos pero que cambiarían según la persona, por lo tanto su objetividad se reduciría al inviduo. Siendo la belleza un concepto universal y los cirterios personales atributos subejtivos. Es decir si yo conozco muy bien a una amiga, y he observado que siempre considera bello a aquellas cosas o personas que tienen o llevan en sí el color naranja, puedo objetivamente concluir que para mi amiga el color naranja es un criterio de belleza, pero para quizás no.¿O simplmente es un concepto subjetivo que se va nutriendo de cada momento sin tener un cirterio?Ya que entonces sería algo aleatorio e imposible de estudiar.Pero nosotras no lo contemplamos de esta forma.

Aunque no podemos responder a ciencia cierta todas estas cuestiones ya que las respuestas seráin una mezcla de psicología, sociológia, neurológia y opinión personal. Pero sí podemos determinar gracias a la observación y la experiencia que el cocnepto de belleza se asemeja más entre las personas de una misma cultura. Incluso, se parece aún más entre los miembros de una familia. Podemso saber que ciertos rasgos fisiológicos, entre otros aspectos que compone al ser humano, son hereditarios. ¿La percepción de belleza podría serlo también? En la revista International Journal of Eating Disorders encontramos un estudio realizado en la Universidad Estatal de Michigan y que puede llegar a responder a esta pregunta. El estudio observó que los gemelos, que comparten todos sus genes, son más propensos que los mellizos, que solo comparten la mitad de sus genes, a tener ideas similares sobre la belleza. A pesar de que ambos se críen en entornos similares familiares, los gemelos siguen entendiendo la belleza de forma más similar a los mellizos.Por lo tanto este ideal podría ser fruto de la herencia génetica. Aún no se ha determinado la causa de este fénomeno génetico de la belleza, pero los investigadores deducen que se encontraría en aquellos aspectos que influyen en la personalidad del individuo. (Dra. Aliaza, 2012)

Seguramente si pudieramos estudiar los cirterios personales que llevan a una persona a entender que esto es bello y esto es feo, nos daríamos cuenta que necestaríamos conocer también su historia; su vida, su cultura, su familia, etc. Todos tenemos nuestra subjetividad al considerar algo bello o feo, pero para nosotras, sí existe unos cirterios personales e individuales que tienden hacia el ideal de belleza. La belleza la consideramos universal ya que es algo que todo ser humano, aunque la encuentre o la juzgue de forma diferente, tiende hacia ella: al poder una canción que le inspire; tomar una fotografía ; elegir un vestido especial; escribir poesía, etc.

Para nosotras, los criterios para valorar la belleza como tal son resultado de nuestra experiencias vividas, de nuestros conocimientos adquridos sobre el mundo , de la cultura que nos ha acunado, de la sociedad que nos ha enseñado, de nuestro circulos cercanos y de nuestra personalidad única. Lo entendemos así porque muchas veces no podemos explicar porqué algo lo juzgamos como bello, simplemente es algo que sentimos así. Pero también sabemos que estos criterios pueden evolucionar ya que todo lo cual los crea (cultura, familia, sociedad, etc.) también puede hacerlo.

Por ejemplo: Si yo viajo a México y descubro su cultura y me quedo prendada por sus  colores vivios y extrídentes, seguramente cuando vuelva a mi casa, puede que añada a mis criterios de belleza esos colores. Porque tendré sobre mi una experiencia nueva que haya evolucionado ciertas partes de mi persona.

Aunque quizás nos hayamos centrado mucho en la vista, entendemos la belleza como apariencia en el sentido de imagen. Imagen que si crea en nuestro pensamiento al experimentar y conocer el mundo a través de los cinco sentidos. No quiere decir que para una persona ciega no pueda exisitr la belleza, por su puesto que sí, pero sus criterios de belleza atenderán a otros parámetros como por ejemplo: la altura de las notas musicales o el tacto del terciopelo.

La mente humana es compleja, alberga cientos de rincones que quizás nunca puedan ser estudiados a fondo por el hombre. Se escapa a nuestro conocimiento entender la formación de esos criterios que nos permiten identificar la belleza para el individuo. Porque aunque resulten ser algo personal, sí que dos personas pueden coincider en que un objeto o una persona es bella, pero puede que sus crietrrios y procedimientos para concluir eso no sean los mismos. Por lo tanto la belleza es una idea que se encuentra en muchas cosas y personas y que cada uno de nosotros llega a ella de una forma personal y única.

Nuestra concepción actual de belleza, tanto en nuestra sociedad como para las autoras del trabajo, es subjetivista. Pero queremos recalcar el matiz de que también es común a las inquietudes y reflexiones de los seres humanos aunque adopte diferentes formas, todo aquello tendrá como denominador común:”Lo que entiendo por belleza”. Entonces formará parte de esa idea tan vasta que es la belleza.

De no ser así, de tener la necesidad de encontrar una belleza absoluta y universal compartidada y entidida por todo ser humano, tendría que ser un ideal objetivo: mesurable, observable, experimentable, demostrable, etc. Algo quizás más científico y no tan sociológico ni psicológico. Así lo entendía Platón. Pero esto nos hace cuestionarnos ¿Una belleza universal no nos haría reunciar a una parte de nuestra libertad?

Como seres humanos estamos dotados de libertad, en diferentes formas y aspectos: pensamiento, ser, expresión, humana, etc. Y la existencia de una idea racionalizada y obejtiva de belleza se nos vendría impuesta cada vez que tuvieramso que valorar algo como bello o feo. El sentimiento que nos despertara el objeto o el sujeto no importaría, no sería significante. Porque el objetivo sería ya dotado de belleza o fealdad.Los gustos, viviencias, opiniones… no tendrían cabilda en estos ideales. Ya no sería una percepción sino un principio. Incluso nosotros mismo habríamos nacido bajo uno de estos ideales, sin posibilidad de cambiar. Daría igual qué hiceramos, cómo nos presentasemos ante la sociedad porque está siempre nos juzgaría de una sola manera. Seríamos sujetos planos soportando el peso de lo obvio y absoluto. Quizás, incluso desaparecieran los debates éticos y filosóficos porque todo ya quedaría establecido. Los pensamientos y opiniones serían o acertadas o equivocadas porque algo absoluto las regiría. La razón explicaría todo lo explicable, y sino no exisitría. Nuestro instinto sería algo descabelleado e inutil. ¿Queremos que exista una belleza universal? Creemos que no, porque la persona que la valorase renunciaría a  gran parte de su libertad. Y por lo tanto renunciaría a gran parte de su esencia humana.

Cuidado cómo miran porque pueden acabar viendo.

Referencias

Dra. Aliza (26 de diciembre de 2012). . El ideal de belleza: ¿Creado por los medios o por la genética? [Entrada en un blog]. Recuperado en Marzo, 9, d2014 en  http://www.vidaysalud.com/

Eduard Punset (Escritor/Director).(2012).Decisiones inconscientes[episodio del programa de televisión] En Fernando G.Tejedor. (Productor) Redes .España.”Smart Planet”

Bombardeo de belleza

¿Qué nos permite diferenciar una imagen periódistica de una imagen publicitaria? 

Sé que la pregunta no es fácil. Y la repsuesta solo lo es para la teoria pero en la práctica los margenes de la información y la persuasión están cada vez más desdibujados. Sí para los profesionales lo están ¿Cómo no lo van a estar para el consumidor? Podemos tener conceptos claros de belleza en la información, separados de los ideales por los cuales apuesta la persuasión. ¿Y si ambos promulgarán lo mismo? cómo podemos ser capaces de entender que algo me está informando y otra cosa convenciendo. Es normal que nos sintamos confusos a la hora de entender la belleza. Sin embargo la vemos representada de forma unificada tanto en la información como en la persuasión. Es decir en la publicidad como en el periodismo.

Hoy empezamos con un dilema:¿Mentirías para vender más? Para vender tu periódico o para vender tu producto.

Es moralmente correcto que si tu tienes un conocimiento , él cual el resto no dispone, y expones ante ellos una imagen publicitaria con apariencia de información veraz, pero persiguiendo unos fines persuasivos; sabiendo que de esta forma tu mensaje tendrá mayor efectividad ¿Lo harías?. Supongo que eso es una respuesta que cada uno debe formularse y contestarse a uno mismo.

Aunque no lo creamos esto es algo que sigue sucediendo.

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El jugador publicitaba de forma no oficial en Twitter una marca

Twitter es una red social que trata de regular y delimitar los mensajes publicitarios. Dentro de sus reglas de uso Twitter redacta explícitamente:  «Debes revelar a tus seguidores cuándo una actualización ha sido compensada o patrocinada». En 2012 algunos futbolistas conocidos del panorama español fueron acusados de hacer publicidad encubierta sin indicar su naturaleza comercial. No creo que jugadores de futubol que, al fin y al cabo, son marcas personales muy potentes no hayan cobrado por lanzar ese mensaje. Ya no estamos en una sociedad como la de Barthes, no somos consumidores pasivos que se nos pueda aplicar la Teoría de la Aguja Hipodérmica de Laswell. Sabemos detectar las intenciones que se ocultan tras muchos mensajes. O por lo menos deberíamos.

Por lo tanto , al hablar de ética no podemos universalizar ni normativar las acciones de los demás como si fuera un dogma. Pero sí que podemos planteranos: Esta “táctica publicitaria” más o menos ética según quien la valore ¿Ha logrado su fin? De verdad ha merecido la pena poner en juego la reputación y la credibilidad de un personaje público hacia unos consumidores indignados. Vale, has tenido muchos impactos ¿Pero cuentan realmente? Mañana mismo visitarán tu web, hablarán de ti, te dejaran tuits… pero serán positivos o negativos. ¿No estamos menospreciando la intelgiencia y la creatividad de aquellos publicitarios a los cuales sus ideas no les dejan dormir? Estoy convencida de que habría infinitas posibilidades más efectivas y creativas que esto.

Sin irnos tan lejos, Rodrigo Alsina, catedrático de la Teoría de la Comunicación en la Universidad Pompeu Fabra se dedica a investigar los discurso de la comunicación de masas de nuestros días, estudiando: El discurso periodístico, el publicitario y el lúdico. Alsina concibe que existen tres mundos de referencia diferentes; que cada uno tiene unas funciones comunicativas y que los públicos establecen con cada discurso un “Contrato pragmático”diferente. Quizás en otro artículo analizamos con mayor profundidad sus teoría, pero hoy vamos directamente a cómo son esos contratos que nos permitan comprender por qué somos capaces de diferenciar en la interpretación: una fotografía periodista y una publicitaria.

Para Alsina (1995), este concepto lo establecemos gracias a nuestro desarrollo en sociedad, hablamos de “Contratos pragmáticos”. Esto es lo que nos permite es que el receptor de ciertos mensajes pueda interpretarlos de forma correcta desde el punto de vista del constructor del mensajes. A un anuncio le va a interesar que tengas un interés comercial sobre la marca; a un periódico que lo escojas para entender la realidad y a una serie que la sigas cada noche para evadirte y entretenerte. No sería útil para los emisores que los contratos se intercambiaran, porque los discursos tienen objetivos diferentes. Y entonces éstos pierden su función y no sirven.

Con el periodismo establecemos un contrato fiduciario. Es decir existe una confianza mutua: el lector va a creer lo que dice el periodista, y el periodista tiene que informar de la verdad porque un lector en alguna parte del mundo, está identificando sus palabras con la verdad de los hechos. Por eso el periodista tiene la responsabilidad de hacer hacer rigurosa referencia a la realidad. Este contrato viene de la institucionalización y legitimidad de la profesión. Pero no son eternos, como todo caduca y hay que ir renovando. ¿Cómo? con la verdad. En cualquier momento cualquier lector puede poner en duda la verdad que cuenta el discurso periodístico. Por eso lo cada periódico tiene su usuario. (Alsina,1995)

En la credibilidad, juega un papel decisivo la noción de objetividad del lector. Esto consiste en que el lector sienta que si hubiera estado contemplando el evento o la escena lo hubiera contado igual o parecido a como lo ha hecho el periodista.(Veron, 1990)

¿Qué ocurre con la publicad? Ya estamos más que acostumbrados a encontrar publicad constantemente. Por lo tanto en cuanto conocemos la naturaleza del mensaje, en cuestión de segundos aunque a penas haya salido el producto o la marca, que estamos recibiendo nos preguntamos: ¿Qué quiere vendernos? . Es un contrato manipulador, es decir que busca hacer que otra persona haga algo. Su herramienta: la persuasión. Evidentemente a ese publicitario que lleva semanas ideando un mensaje creativo que conecte con el consumidor no le gustaría que su función se perdiera.

No tendría sentido que de un anuncio publicitario lo interpretáramos como información pura porque ese saber no nos va a llevar hasta la tienda a comprar. Sí que podemos considerar que algunos productos necesitan mayor grado de información porque tienen un mayor riesgo e implicación en la compra. Como por ejemplo un coche. Pero en términos tan intangibles y susceptibles como la belleza ¿Qué información nos sirve?. Seguramente mucha información que nos dieses seria de tipo científica, biológica, etc. Conocimientos que van más allá del saber popular. SI nos fijamos en la mayoría de argumentos en la comercialización de la belleza no son demostrables.

Puede que exista una crema anti-arrugas que terse tu piel un 20% debido a unos componentes químicos que hay en determina planta del Himalaya. Pero eso no es un argumento de belleza. No podemos reducir la belleza a la ausencia de arrugas. Lo que el consumidor esta percibido como belleza es el rostro, las facciones, la expresión, la actitud, los colores, todo el entramado que conforma el mundo de la publicidad. Es curioso que la belleza se pueda entender de diferentes formas según a qué nos estemos refiriendo.

Sin embargo los argumentos que apoyan estos ideales de belleza se ven reforzados por la información.

¿Y si todos los discursos mostraran el mismo ideal de belleza?Sí muchos artículos hablarán de cómo ponerse guapa, cómo sacarte partido o cómo adelgazar en pocos meses. Sí estoy hablando de un periodismo específico: las revistas femeninas. Pero son información igualmente. Por mucho o poco influenciadas que puedan estar, o que imaginemos que están influenciadas porque no tenemos unos datos demostrables de ellos, por ciertas marcas o que se dejen llevar por temas de interés, se consumen como información. Si fuera el caso de la influencia de grandes marcas ¿La belleza también es algo que se comercializa?¿Es algo que se decide en las oficinas? Y en caso que sea un tendencia social ¿La belleza la creamos nosotros?.

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Entrevista a María León en la revista femenina “Mujer de Hoy”

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Anuncio de perfume Coco Chanel en la misma revista

¿Cómo nos afectaría ser bombardeados continuamente durante décadas por los mismos ideales de belleza y fealdad? No hace falta más que mirar nuestro al rededor. ¿Podemos establecer similitudes estéticas con nuestros cercanos? Nos gusta maquillarnos de forma parecida, estamos todos apuntados a un gimnasio, no dejamos que se suban ciertas fotos en las redes sociales en las cuales podríamos juzgarnos como “Feos”. ¿Por qué? ¿Estás preocupaciones han existido siempre?Entonces la inquietud de belleza y la huida de la fealdad ha estado siempre. La industria publicitaria, informativa, cinematográfica, de moda, etc. Trabajan con los mismos ideales de belleza.

¿No? Entonces por qué Bestia (en La Bella y la Bestia) no se siente merecedor de amor, por ser considerado feo. Su bestialidad reside en su apariencia. Además de otros muchos títulos como : El patito Feo que luego triunfa conviertiendose en un hermoso cisne. Y un sinfín de títulos.

Pues la publicidad también transmite eso.

Aunque los conceptos de belleza hayan podido cambiar, parece que siempre ha exisitido la tendencia hacia lo bello y la huida de la fealdad. ¿Querer ser bellos es algo universal?

No nos adelantemos. Vayamos paso a paso viajando por los mensajes que nos transmite una simple imagen.

Cuidado cómo miran porque pueden acabar viendo.

Biografía

Rodrigo Alsina, Miguel. (1995) El uso de los discursos de los medios de comunicación. Signa: Revista de la Asociación Española de Semiótica.4, 200-201.

VERON, E. (1990): La construcción sociale des événements. Periodística 2, 9-16.